alimento energético natural

¿Porqué nació BeMore?

Nació por una necesidad personal, como deportista y como persona que me gusta cuidarme físicamente, y, por lo tanto, cuidar mi alimentación.

Entre mis pasiones destacan el deporte y la comida.

No podía entender como no existía un alimento natural que me diera la energía que necesitaba para mis rutas en bici y disfrutar el mar surfeando de una manera sana y natural.

Lo que había en el mercado (y sigue habiendo) son complementos que lo único que te dan es un chute de glucosa y de excitantes poniéndote a mil con cafeína, taurina, etc. en dosis nada saludables a largo plazo y en la mayoría de los casos son pura química.

Me llevé un tiempo analizando el mercado nacional e internacional buscando un alimento que se pareciera a lo que yo tenía en mente y no encontré absolutamente nada.

Durante mi vida deportiva más activa, siempre lo que he tomado han sido batidos de productos naturales preparados en casa. Compraba las frutas, los frutos secos, la semillas, etc. y los trituraba. Este batido me aportaba la energía suficiente para el deporte que yo practicaba. La receta con sus múltiples variantes se difundía entre amigos, médicos y fisioterapeutas que compartíamos deportes.

El inconveniente de hacer el batido en casa es el tiempo que perdía en la compra de todos esos ingredientes, en la preparación, en la merma de los productos que algunos de ellos eran perecederos o el ruido que hacía a la hora de batir este cuando me levantaba a las siete de la mañana para ir a surfear o de ruta. Encima me lo tenía que tomar en el momento, si no, se oxidaba con lo cual perdía sus propiedades, por lo que no era rentable, práctico, eficaz ni cómodo.

¿Por qué no intentar hacer el producto y llevarlo a la realidad?

Sabía que no existía nada parecido, lo había investigado, sabía que hay muchos deportistas que se alimentaban exclusivamente de productos saludables (frutas, zumos, frutos secos) pero que tenían el inconveniente de no ser prácticos ni fácil de transportar o tomar en el momento oportuno y lo más importante: la tendencia del mercado de la nutrición deportiva cada vez era más clara para una alimentación sana y equilibrada y no sólo para el deportista.

Invertí los recursos que tenía en contratar los servicios de un laboratorio agroalimentario, uno de los más importante de Andalucía el cual prestó su total apoyo para este proyecto.

El primer año fue muy duro, no encontrábamos la forma de estabilizar la fórmula, se hicieron infinidades de variantes y muchísimas pruebas con deportistas para conseguir la estabilidad entre la nutrición natural del producto y que la energía fuera plana durante dos o tres horas de ejercicio intenso.

Todo ello hasta conseguir un producto homogéneo y de sabor interesante que aportaba la energía que yo estaba buscando con ingredientes naturales y saludables.

Ya había un producto para deportistas, pero todavía no era lo que yo quería. Encontraba el inconveniente de que el producto tenía que estar en refrigeración y no podía estar en temperatura ambiente durante un tiempo prolongado.

Decidí seguir invirtiendo en mejorar lo conseguido hasta ese momento, necesitábamos un producto que pudiera estar a temperatura ambiente y tomarse en cualquier lugar y momento, en la montaña en el mar o en el desierto. Debía valer para hacer deporte al aire libre.

Pensaba en mí, en la oficina trabajando, con poco tiempo para comer saludablemente y con aporte energético suficiente para poder hacer el deporte y luego seguir con mi trabajo.

Momentos muy duros.

Yo pensaba que el producto ya estaba cerrado y que era cuestión de buscar una fábrica e inversores para poder llevarlo a fabricación industrial.

Después de muchas reuniones y viajes, cerré un acuerdo con una de las fábricas más importantes de Europa para que produjera mi receta y en mi envase.

Hubo que hacer cientos de pruebas en I+D para volver a tener un gran producto. Hubo un momento por la complejidad de la receta ya que tenía 12 ingredientes muy especiales, que el fabricante me comunicó que no se podía hacer.

Este momento fue el que me hizo entender que tenía en mis manos un alimento complejo y no realizado hasta ahora, eso me dio la fuerza y el ánimo para seguir insistiendo y presionando a todo el mundo en I+D hasta conseguirlo.

Después de 18 meses de problemas y más inversión inicial de la esperada, conseguimos adaptar la receta a fabricación industrial.

Ahora tocaba buscar inversores.

Debía de vender una idea. No tenía nada más que eso; una receta cerrada y cientos de pruebas de laboratorios y deportistas que avalaban las bondades del producto. Los bancos no aportaron nada ya que no había actividad, solo gastos. Tuve que buscar un amigo que confiara en mi proyecto e invirtiera lo suficiente para una primera etapa, ya que los inversores, sin ventas, tampoco aparecieron.

Pero al final conseguí esa inversión para por fin poder hacer realidad mi sueño.

En marzo del 2018 estará BeMore en el mercado, un orgullo y satisfacción después de tres años, de mucho trabajo y de muchos dolores de cabeza.

Y ESTO ES SOLO
EL COMIENZO
DE LA HISTORIA.

Carmelo Chaves

Historia personal de un producto natural para deportistas